Dragón de fuego

"Soy un fuego inextinguible,
el centro de toda energía,
El corazón firme y heroico.
Soy la verdad y la luz,
En mi imperio abarco el poder y la gloria.
Mi presencia
Dispersa las nubes oscuras.
Y soy el elegido
Para dominar a los Hados".


SOY EL DRAGÓN







lunes, 20 de septiembre de 2010

Mi kokoro


Tic tac, tic tac, es la música al ritmo de la que baila mi vida, del mismo modo que dicen que el chocolate es el sustitutivo del sexo yo he conseguido que el reloj sea el sustituto de mis sórdidas fantasías amorosas, manecillas que me atan al mundo real, que aferran mis pies al suelo.


Me acerqué tanto al sol, que terminé por quemarme las alas y ya no me relamo las heridas, es que como si mi "kokoro" se hubiera quemado también, yo ya no soy yo, lo que un día fue un alma poseyendo a un cuerpo que se le quedaba pequeño, ahora es un cuerpo que funciona con cuerda, la cuerda del tic tac.


¿Si soy feliz? no, pero mi pregunta es, ¿acaso lo fuí alguna vez?, al menos ahora no hay dolor, antes las emociones, los sentimientos, me hacían sangrar hasta tal punto de dolor que quedaba en semiinsconciencia. Soy un ser neutro, gris, en realidad, no soy nada.






P. D: En japonés kokoro significa corazón, en toda la amplitud de la palabra, corazón con sus sentimientos junto con el alma, es la esencia de una persona.

domingo, 19 de septiembre de 2010

La mecánica del corazón

- Fue un día triste, un día en que no dejaba de llorar hasta que me di cuenta de que me reconfortaba beberme mis propias lágrimas. Poco después descubrí que sabian mejor si las mezclaba con un poco de licor de manzana. Pero no hay que beber nunca cuando uno está en estado normal, en ese caso ya no se logra estar contento sin beber y se forma un círculo vicioso y uno ya no para de llorar para poder beberse las lágrimas.

-Te pasas el día curando a la gente, pero ahogas tus heridas en el alcohol de tus propias lágrimas, ¿por qué?

- No te preocupes por eso, me parece que hoy tenemos que bajar a la ciudad a festejar un cumpleaños, ¿verdad?- dice ella, esforzándose en sonreir.

martes, 14 de septiembre de 2010

El fin del mundo y el despiadado mundo del país de las maravillas


Es extraño –dije-. Yo aún tengo corazón y, sin embargo, a veces lo pierdo de vista. No. Mejor dicho, posiblemente está siempre perdido y sólo en ocasiones lo recobro. A pesar de eso, tengo la certeza de que volverá, en un momento u otro, y esta certeza es la que, en definitiva, vertebra y sostiene mi existencia. Por eso me cuesta tanto imaginar qué significa perder el corazón. ( … ) - Pero tú, ¿sabes?, tú me interesas mucho. - ¿Yo? ¿Y por qué? - Es que pareces tan cansado. Pero a ti el cansancio parece darte una especie de energía. Y eso, ¿sabes?, no acabo de entenderlo. No te pareces a ninguna de las personas que conozco. Mi abuelo jamás está cansado, y yo tampoco. Oye, ¿estás cansado de verdad? - Sí, estoy muy cansado –dije. Tanto que, aun repitiéndolo veinte veces, me quedaba corto. - ¿Y cómo es eso? Me refiero a qué se siente cuando uno está cansado –quiso saber la muchacha. - Pues gran parte de las emociones van haciéndose más y más confusas. Sientes lástima de ti mismo y te enfadas con los demás, sientes lástima de los demás y te enfadas contigo mismo…, en fin, esas cosas. - No acabo de entenderlo. - Al final, acabar por no comprender nada de nada. Igual que una peonza pintada de diversos colores. Cuantos más deprisa gira, más difícil es distinguir cada uno de los colores, hasta que a confusión es total. - Parece interesante-dijo la muchacha gorda-. Veo que dominas muy ben el tema. - En efecto – dije. Este agotamiento va carcomiendo la vida, o que brota del mismo corazón de la vida, podría explicarlo yo de cien maneras distintas. Ésta debía de ser otra de las cosas que no enseñaban en la escuela. ( … ) Antes de salir, eché una mirada circular a la estancia. Ofrecía una imagen similar a la de un punto de recogida de trastos viejos. En la vida siempre sucede lo mismo. Para construir algo se requiere mucho tiempo, pero basta un instante para destruirlo todo. Dentro de aquellas tres pequeñas habitaciones había llevado una vida algo cansada, cierto, pero también satisfactoria. Y todo se había esfumado, como la neblina matinal, en el tiempo que se tarda en abrir dos latas de cerveza. Mi trabajo, mi whisky, mi paz, mi soledad, mi colección de obras de Somerset Maugham y de películas de John Ford: todo se había convertido en un montón de basura sin sentido. “… del esplendor en la hierba y de la gloria de las flores…”, recité para mis adentros. Alargué la mano, bajé la palanca del conmutador y corté la electricidad de toda la casa. ( … ) “¿Y qué había perdido yo?”, me pregunté, rascándome la cabeza. Sin duda alguna, había perdido muchas cosas. Si las hubiera apuntado todas en una libreta, posiblemente habría llenado un cuaderno entero de la universidad. Había sufrido mucho la pérdida de alguna de ellas a pesar de que, en el momento en que las perdí, creí que no importaba demasiado, pero con otras me había sucedido lo contrario. Había ido perdiendo diversas cosas, diversas personas, diversos sentimientos. En el bolsillo de un abrigo que simbolizara mi existencia, se había abierto un agujero fatal que ningún hilo ni ninguna aguja podrían coser. En este sentido, si alguien hubiera abierto la ventana de mi piso, se hubiese asomado dentro y me hubiese gritado: “¡Tu vida es un completo cero!”, yo no habría tenido ningún argumento en contra que esgrimir. Sin embargo, si hubiera podido volver atrás, me daba la sensación de que habría reproducido una vida idéntica a la que había llevado. Porque ésta-esta vida llena de pérdidas- era yo. Era el único camino que tenía de ser yo mismo. Por más personas que me hubiesen abandonado a mí, por más personas a las que hubiese abandonado yo, por más bellos sentimientos, magníficas cualidades y sueños que hubiese perdido, yo únicamente podía ser yo. ( … ) Hubiese querido deshacerme en lágrimas, pero no podía llorar. Era demasiado mayor para hacerlo, había tenido demasiadas experiencias en mi vida. En este mundo existe un tipo de tristeza que no te permite verter lágrimas. es una de esas cosas que no puedes explicar a nadie y, aunque pudieras, nadie te comprendería. Y esa tristeza, sin cambiar de forma, va acumulándose en silencio en tu corazón como la nieve durante una noche sin viento. Cuando era más joven, había intentado alguna vez traducirla en palabras. Pero por más que me había esforzado en buscar las palabras adecuadas, no había conseguido comunicársela a nadie, ni siquiera a mí mismo, y había dejado de intentarlo. De modo que había bloqueado las palabras, había bloqueado mi corazón. La tristeza, cuando es tan profunda, no siquiera permite metamorfosearse en lágrimas.

domingo, 14 de marzo de 2010

Un trago de ti


Me gustaría querer con moderación, del mismo modo que puedes beber alcohol controladamente, degustas un par de copas sin perder el control, quizá te deshinibes un poco, pero te sientan bien. Yo quisiera haberme bebido un par de copas de ti, pero me acabé la botella, llevaba demasiado tiempo esperando, tanto que fue imposible saciar la sed, en un trago terminé con todo. Ahora estoy embriagada, balanceándome de lado a lado, intentado encontrarte de nuevo porque a pesar de haberme bebido una botella entera, no sé a que sabes, si pudiera me aferraría a tus labios y me tomaría mi tiempo para paladear, cerraría los ojos y me haría para siempre con tu sabor. Lo guardaría en mis recuerdos, junto a la gran caja que tengo ya con tu nombre.


No sé si te quedan botellas para mi, cualquier precio lo pagaría de buena gana, siento que soy como un alcohólico cualquiera que vendería incluso su alma por un trago más, por gozar cuando el licor quema la garganta. A veces, sólo a veces, siento que quieres darme un poco, otras en cambio, todo lo contrario, desde aquí te pido que me mandes una señal, y yo en silencio esperaré mi momento.

sábado, 13 de marzo de 2010

Es la noche

Es la noche la que me abruma y me confunde, la que me grita tu nombre hasta hacer insoportable cada letra dentro de mi cabeza, es la noche la que me abraza con la manta de la soledad. Es en la noche cuando mi cuerpo reclama el calor del tuyo, cuando cierro los ojos y puedo sentir la suavidad de tu piel, cuando rozo tus labios con los mios y se para el mundo. Es la noche la que aviva esta llama que me consume y me renueva para seguir luchando. Es la noche la que me arranca lágrima cuando abro los ojos y no estás, cuando soy consciente de que todo es un sueño del que no quiero despertar.
Es en la noche cuando vuelvo a dormir, y sigo soñando contigo, cuando me miras y me ves, sin decir nada, te acercas y todo sucede de forma natural, como si siempre hubiese sido asi, como si los dos deseásemos lo mismo, como si dos cuerpos se hiciesen uno y bailasen al son de las olas del cálido mar que nos arrulla, que nos guarda y nos funde. Es en la noche cuando te siento más cerca y te amo más.

Pero, ay de mi, cuando termina la noche y llega el alba, es entonces cuando la realidad vuelve a instaurarse con su manto de seda, rompiendo las quimeras, gritándome que no estás cerca, que no estás lejos, que no estás. Es al amanecer cuando se quiebran las esperanzas y los sueños, cuando se queman las ilusiones con la salida del sol. Es entonces cuando entornos los ojos, y creo que quizá, quizá remover las cenizas han sido un error, porque en mi se aviva un fuego, que en ti hace tiempo se apagó.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Mundos de ensoñaciones y fantasías

Vuelvo a mi necesidad de escribir a diario, de plasmar palabras que me bebo para calmar la ansiedad. He vuelto a mi mundo de ensoñación, hacía tiempo que lo había cerrado con llave, que me había obligado a permanecer en la realidad, sujeta con cadenas en los tobillos, arrastrando los pies, incapaz de levantarlos.



Sin embargo, sin darme cuenta, fui elevándome poco a poco, y cuando fui consciente ya no era capaz de divisar el suelo firme, vivo de paseo por la nubes, oliendo flores, caminando descalza, dibujando tu rostro en cualquier lugar que me inspira, rodeada de arcoiris con efecto prozac.

No voy a bajar, no hay nada que me ate a la realidad, abajo sólo me espera el dolor, la desesperación, incomprensión, me espera ese que habita dentro de mi cabeza, creciendo día a día, ese que me azuza cada vez con más intensidad. Aquí donde estoy las amenazas no llegan, y si ese habitante mio decide llevarme, le ahorro parte del camino.

Si tú quieres acompañarme en los mundos de la ensoñación, aquí te estoy esperando.

martes, 9 de marzo de 2010

Pequeño cuerpo mio


No quepo en mi cuerpo, si, soy consciente de que suena raro, pero me he dado cuenta de que no albergo sitio suficiente para guardar todo lo que siento, todas mis inquietudes, mis ganas de aprehender....

Si esto fuera cierto, sería una explicación razonable a los desequilibrios, tantas emociones juntas, justas, chocando unas con otras, sería normal que saltasen chispas y provocasen el caos. Por una parte la añoranza de los mios, que cada día que pasa crece más, el amor maternal, las ambiciones profesionales, de culturizarme , todo ello aderezado con un buen puñado de recuerdos. Y por otra parte estás tú, creo que ocupas demasiado sitio, mucho más del que deberías, invierto más tiempo en fantasear contigo que en cualquier otra cosa, además, no vienes solo, te acompañan esperanza, desesperanza, alegría, melancolía, exaltación, apatía, sentimientos antagónicos que revuelven aún más mi interior.

Necesito crecer, un espacio más grande, o unas sensaciones más pequeñas, necesito agrandar la caja, o tirar a la basura todas estas emociones que van rompiendo a golpe de pura supervivencia este pequeño cuerpo mio.